
Este es un blog dirigido a traductores, pero esta vez va a ser diferente: este artículo va para para todo el mundo.
Hace unos días vi por tercera vez la película Invictus, que cuenta la proeza del equipo sudafricano de rugby al conseguir alzarse contra todo pronóstico con el título de campeón mundial en la final celebrada en 1995 en Sudáfrica, en tiempos del presidente Mandela.
La película, basada en un libro del escritor contemporáneo escocés John Carlin, hila momentos deportivos con pasajes de Nelson Mandela, un presidente totalmente implicado en que el equipo sudafricano ganara la copa del mundo, porque ello redundaría en la unificación de las culturas africanas, con un apartheid recién abolido a nivel político, pero bien vigente en los corazones de los sudafricanos, con todo el odio grabado con fuego y sangre en un país de 50 millones de habitantes.
Tranquilo, no te voy a destripar la película; solo quiero escribir aquí un poema de William Ernest Henley, un poeta inglés de finales del siglo xix. Es un poema muy apreciado por Mandela y da nombre a la película Invictus.
William fue un poeta casi olvidado, pero fue redescubierto en pleno siglo xx con su poema Invictus y eso le hizo inmortal.
William nació en una familia pobre en el Londres victoriano. Padeció tuberculosis ósea y, con solo 16 años, le tuvieron que amputar la pierna izquierda por debajo de la rodilla, por lo que tuvo que llevar una pierna artificial. Este detalle ortopédico y que tuviera una risa estentórea y profunda, impulsó a su amigo escritor Robert Louis Stevenson a crear el personaje de John Silver, el alegre pirata con pata de palo de la novela La isla del Tesoro.
William se casó y tuvo una niña enfermiza, que no logró hablar bien nunca y que murió antes de cumplir los 5 años. Su amigo escritor J. M. Barrie inmortalizó a esta niña en el personaje Wendy de su novela infantil Peter Pan.
No me quiero imaginar el dolor inmenso de perder un hijo, pero dicen que la vida de William, dentro de su dolor, fue bien aprovechada. Me gusta imaginarme su risa estruendosa haciendo eco en alguna remota galaxia.
El carácter enfermizo del poeta le hizo visitar demasiado a menudo el hospital; una de esas veces, durante una temporada larga y postrado en una cama del hospital, William escribió su poema más conocido: Invictus.
En la película Invictus aparece este poema, porque sirvió a Nelson Mandela para no derrumbarse anímicamente en sus casi tres décadas preso en una cárcel sudafricana con una condena perpetua a sus espaldas. El mismo poema sirvió también para inspirar al equipo de rugby sudafricano, los Springboks, para alzarse como campeones del mundo de 1995, cuando todas las apuestas apuntaban al gran equipo de Nueva Zelanda, los All Blacks.
Ahora ya conoces el significado del tríptico de la imagen con que comienza este artículo: John Silver, película Invictus y Wendy.
Poema en inglés
El poema original, en inglés, reza así:
Out of the night that covers me,
Black as the pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
For my unconquerable soul.
In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeonings of chance
My head is bloody, but unbowed.
Beyond this place of wrath and tears
Looms but the Horror of the shade,
And yet the menace of the years
Finds and shall find me unafraid.
It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll,
I am the master of my fate,
I am the captain of my soul.
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Poema en español
En la película doblada a español se traduce este poema, el cual te presento con algún cambio:
En la noche que me envuelve,
negra, como un pozo insondable,
doy gracias al Dios que fuere
por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancias
no he gemido, ni llorado.
Ante las puñaladas del azar,
si bien he sangrado, jamás me he postrado.
Más allá de este lugar de ira y llantos
acecha la oscuridad con su horror.
No obstante, la amenaza de los años
me halla, y me hallará, sin temor.
Ya no importa cuán estrecho haya sido el camino,
ni cuántos castigos lleve a la espalda:
Soy el amo de mi destino,
soy el capitán de mi alma.
⁂
Notas:
- Es posible que veas este poema traducido de mil maneras distintas; esta versión es la que más me llena.
- Este mismo poema aparece en otra película, El club de los poetas muertos (en España) o La sociedad de los poetas muertos (en Hispanoamérica). Curiosamente, el poema sirve también para inspirar a unos alumnos adolescentes, para identificar lo que quieren hacer con su vida. Tengo como pendiente volver a ver esta película y confirmar que la traducción del poema coincide o no con la de Invictus.
Este poema no dejará indiferente
No te pierdas la declamación perfecta del doblador español de Morgan Freeman, el actor que da vida a Nelson Mandela en Invictus, en el siguiente vídeo:
En esos momentos en que las circunstancias te vienen mal dadas, este poema debería recordarte que aún dispones de esa fuerza interna, llamada resistencia o resilencia, que te permite soportar lo que ahora te parece insoportable, avanzar en lo que te parece insuperable y esperar con paciencia el final de la tormenta sin fin.
En lo personal y en lo profesional, ¡ten a mano esta poesía!
¿Quieres ser el amo de tu destino y el capitán de tu alma?
Me temo que, a veces, entre la derrota y que tu John Silver deje un recuerdo inmortal, solo media tu resistencia.

