Fallo en muchas cosas, lo admito.
Uno de mis muchos fallos es que no conozco personalmente a los traductores con los que trabajo. Tirando por lo alto, no creo que conozca al 10% de los traductores con los que trabajo, y lamento decir que no podré remediarlo a medio plazo, por lo menos…
🙁
No me mortifico, y sé que en el fondo no es totalmente imprescindible conoceros en persona, pero es cierto que me gustaría que fuera de otra manera.
El motivo principal te lo puedes imaginar: que siempre estoy demasiado ocupado.
Eso sí, estos días he podido equilibrar algo la balanza: aprovechando una escapada a la antigua España musulmana (Córdoba y Sevilla), conocí por fin a Arnaud Kauffmann, un traductor con el que trabajo ya desde hace unos cuantos años, pero que no tenía el gusto de conocer en persona.
El caso de Arnaud merece especial atención por la lejanía entre ambos (él vive cerca de Sevilla; un servidor, en Madrid).
¿Quién es Arnaud?
Arnaud es un traductor autónomo de español e inglés a francés.
Al igual que yo, Arnaud es ingeniero, y eso se nota en sus traducciones. Para temas técnicos es de lo mejor, y cuando se trata de profesionalidad y de esas cualidades más intangibles que no se enseñan en ninguna universidad, como las ganas de querer entregar un buen trabajo o el conocer tus fortalezas, Arnaud es de lo más recomendable.
Arnaud: gracias por soportar a un turista como yo bajo los calores de esa lengua de calor sahariano que hubo en Sevilla la semana pasada. Supongo que en pleno verano será peor aún, pero no me imaginaba estos calores en la calle a mediados de mayo.
¡Un placer conocerte, Arnaud, de verdad!
La foto de la entrada se tomó con móvil en una céntrica cafetería de Sevilla.
Tengo la aprobación de Arnaud para publicar esta pequeña muestra de vanidad y narcisismo; es más un recuerdo, y me niego a llamarlo selfi.
🙁
¡Se me escapó la palabreja!





Gracias por esos elogios amigo. Un abrazo